ISBN 978-987-1541-59-1
14 x 20 cm, 100 páginas
1ra edición agosto de 2014
colección fuera de serie

$350,00

Edgardo Zuain · Condición de libre

Edgardo Zuain nació en San Martín de los Andes. Está radicado desde hace varios años en la ciudad de Buenos Aires. Publicó Sin obligación de compra, Soneto los campeones y El nacimiento de una moneda (poesía). El libro Poemas y Canciones, incluye la producción de un disco con temas de su propia autoría y de otros artistas. Ha participado en las producciones colectivas Húmedos y Pura Coincidencia (cuentos). Es cofundador del Museo Paleontológico de Lamarque, Río Negro. Ha participado en la coordinación artística y la autoría del CD La Música de Miguel, en homenaje al atleta y poeta desaparecido Miguel Sánchez para la carrera homónima de la ciudad de Roma. Integró el programa de televisión Lecturio, emitido durante dos ciclos por canal “à”. Participó, asimismo, del programa radial El Entredicho. Ha sido compilador (por la parte argentina) del libro Poéticas al Encuentro, integrado por treinta autores libaneses y treinta autores argentinos.

La sencillez y naturalidad, o si se prefiere, la fluidez de este poemario de Edgardo Zuain me parecen claves: se trata de un juego con el abecedario (incuso la utilización no sólo del castellano, sino del portugués sugiriendo la hermandad idiomática), afirmando la vida como autodeterminación y goce con lo fijo y lo transitorio. Son fundamentales los usos de las palabras y sus distintos atributos como esconder, abrir, ser claros y equívocos a la vez. Incorporar el deseo que roe y desmaya y los ejemplos casi modélicos: el entusiasmo del perro, la música, lo diverso, la inmensidad, el vacío indolente, la desobediencia, la curiosidad, la risa, la alucinación, la ironía (el bebé que fastidia y divierte es ingenuo y caprichoso, el viejo se empecina en correr, el hombre de la cueva persiste en negar). Huye de la mística del mercado, o de parnasos autosuficientes. Tiene conciencia, no obstante, de micromundos que dependen de otros terribles lugares, incluso de ausencias. Se trata de la frescura y de lo ágil y suelto.
Me animo a decir, parafraseando a Blanchot, que al contrario del Ulises desleal y astuto, se acerca al canto de las sirenas y rodea su posible vocación abismática casi con alegría, y en eso cifra su originalidad.

Liliana Díaz Mindurry

 

[ un poema ]

La hoguera del señor

que la vida fuese
de aire tibio
de arte sencillo
de tiempo libre
dije soñé

pero llegó el invierno
la lluvia
tuve que pelear
con mis vecinos
por comida y leña
en las afueras del castillo.