epubISBN 978-987-4409-06-5
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Miguel Ángel Zapata · Hoy dejó de ser invierno por un día (epub)

Miguel Ángel Zapata, poeta, ensayista y traductor peruano. Ha publicado recientemente tres antologías de poemas: La nota 13 (Bogotá, 2015), Hoy día es otro mundo (Granada, 2015) y Uno escribe poesia camminando (Antologia personale 1997-2015), traducción de Emilio Coco (Roma, Ladolfi Editore, 2016). Ha publicado numerosos ensayos sobre poesía y arte. Ha sido traducido al inglés, francés, italiano, árabe, y portugués. Ejerce de catedrático de literatura latinoamericana en Hofstra University, Nueva York.

Miguel Angel Zapata camina con una ventana alucinada donde se grafían con finísima y viva poesía, las escenas de la urbe y de su memoria. Actos fugaces pero que permiten la lectura de un mundo cuyo vuelo no cesa donde sucede sino que trasciende hasta su propio espejismo. El poeta avanza emocionado, ebrio de vida deslumbrándose por esas ofrendas de la vida distraída de su propio, instantáneo hechizo. En delicadas conmociones y con agudo talento recoge esas sorpresivas ofrendas que de hoja en hoja deslumbrarán el ensoñado camino de este libro.

Leopoldo Castilla

 

[ un poema ]

La ventana

Voy a construir una ventana en medio de la calle para no
sentirme solo. Plantaré un árbol en medio de la calle, y
crecerá ante el asombro de los paseantes: criaré pájaros
que nunca volarán a otros árboles, y se quedarán a
cantar ahí en medio del ruido y la indiferencia. Crecerá
un océano en la ventana. Pero esta vez no me aburriré
de sus mares, y las gaviotas volverán a volar en círculos
sobre mi cabeza. Habrá una cama y un sofá debajo de los
árboles para que descanse la lumbre de sus olas.

Voy a construir una ventana en medio de la calle para no
sentirme solo. Así podré ver el cielo y la gente que pasa
sin hablarme, y aquellos buitres de la muerte que vuelan
sin poder sacarme el corazón. Esta ventana alumbrará mi
soledad. Podría inclusive abrir otra en medio del mar, y
solo vería el horizonte como una luciérnaga con sus alas de
cristal. El mundo quedaría lejos al otro lado de la arena, allá
donde vive la soledad y la memoria. De cualquier manera
es inevitable que construya una ventana, y sobre todo ahora
que ya no escribo ni salgo a caminar como antes bajo los
pinos del desierto, aun cuando este día parece propicio para
descubrir los terrenos insondables.

Voy a construir una ventana en medio de la calle. Vaya
absurdo, me dirán, una ventana para que la gente pase y
te mire como si fueras un demente que quiere ver el cielo
y una vela encendida detrás de la cortina. Baudelaire tenía
razón: el que mira desde afuera a través de una ventana
abierta no ve tanto como el que mira una ventana cerrada.
Por eso he cerrado mis ventanas y he salido a la calle
corriendo para no verme alumbrado por la sombra.