Claudio García · Negros y luminosos (epub)

epubISBN 978-987-4409-88-1
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colección libros digitales
(disponible también en papel)

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Descripción

Claudio García (Viedma, Río Negro, 1962). Escritor, periodista y músico. Ha publicado los libros de poemas Versos de Primera Intención (EUDEBA-FER 1987), Un Corsario con sus Piernas Quebradas (1995) y Poemas un tanto amigos de una seguidilla de días de lluvia e insomnio-¿Dónde pueden estar mis viejos zapatos?, Mariela y otros poemas (1995). En el 2009 publicó su libro El guardiacárcel guevarista y otros cuentos, por Ediciones El Camarote. En el 2016 el libro de cuentos Método Morello para no separarse, por ediciones Vela al Viento. En el 2017 el Fondo Editorial Rionegrino (FER) editó su novela corta Mensajero. Poemas y cuentos fueron incluidos en revistas y antologías. Un cuento integra la antología de escritores de Río Negro De jinetes y soledades, editada por la Biblioteca Nacional, Colección de Antologías Literarias de las Provincias, 1998. El libro de cuentos La visita del psicólogo y otros cuentos obtuvo la primera mención en el XXI Encuentro Patagónico de Escritores (Puerto Madryn, 1999), con un jurado integrado por Héctor Tizón, Diego Angelino y Liliana Hecker. Fue incluido también en la Antología de Poesía de Río Negro, Consultada y Comentada, que se editó a través del FER durante el 2007.

“No es ceniza lo que ya pasó. Ceniza es lo que todavía no pasó. Si necesito algo no tengo que andar haciendo señales de humo. Tener la decisión del fuego, el arrojo de la llama.”
No hay tragedia ni fatalidad alguna en lo inevitable de un poema, lo único inevitable es la muerte, y nos separamos de ella porque la pronunciamos, la decimos, la nombramos. Es a través del poema que nos separamos de la muerte, del olvido, de la tragedia de estar al borde, siempre al borde, es por la palabra que nos conocerán, porque, al fin y al cabo, somos seres de palabra, vivientes en la palabra, actores principales de un discurso que nos hace cuerpo, cuerpo que se vuelve huella y deja huella en otro cuerpo.

Liliana Campazzo

 

[ un poema ]

Cactus
Colecciono cactus porque me parecen las plantas más inteligentes. Sus espinas son realmente ingeniosas como para que muy pocos se animen a importunarlos. Ni siquiera el hombre en toda su evolución hizo con su cuerpo algo parecido. Se arreglan con poca agua como si sólo les preocupara vaya a saber qué procesos misteriosos en su pulpa gelatinosa protegida de lanzas. Sus frutos y flores son también raros y surgen de manera imprevista, sin respetar las estaciones adecuadas; o por lo menos así lo hacen en mi casa. Mueren de modo sutil, pudriéndose de adentro hacia afuera, y es así que el proceso no es visible hasta último momento. No como nosotros que preanunciamos nuestro fin con severas arrugas. No sé si en las noches despiden oxígeno. Tampoco importa. Necesito su presencia para poder echarles una ojeada antes de dormir y así sentirme protegido de los malos sueños.